Tras la caída de las puntocom (2001-2002), emerge una nueva «internet civil» (por contra a corporativa) basada en estructuras puramente distribuidas: la blogsfera.

 

En parte por la necesidad de menores capitalizaciones y en parte como resultado del crecimiento de algunas iniciativas comunitarias por encima de una escala gestionable comunitariamente, los contenidos de los servicios online de referencia pasaron a ser creados por los propios usuarios en vez de por plantillas profesionalizadas. Esto, a su vez, permitió la participación de los usuarios en la generación del output de los servicios y a veces la interacción en comunidades. Esta nueva WWW corporativa, será llamada Web 2.0, a partir de un conocido artículo de Tim O'Reley en 2005[1].

 

A partir de ahí las nuevas empresas e iniciativas que irán haciéndose hegemónicas lo harán generando escasez artificialmente, sobre una estrategia de recentralización, continua en las formas de relación y la topología de redes que sustentaban la interacción en red. La web 2.0 no será sino un proceso de recentralización alentado desde los nuevos gigantes de Internet en respuesta a la lógica de la abundancia que subyacía en la cada vez más potente blogsfera global.

 

En el periodo 2002-2010 distinguimos 3 fases caracterizadas por la preeminencia mediática de un tipo de software o servicio, una topología de red y una forma cultural característica de las formas de relación derivadas:

 

 

Regresión del modelo y topología de relación

Visto ahora con cierta perspectiva, en el periodo 2002-2010 distinguimos 3 fases caracterizadas por la preeminencia mediática de un tipo de software o servicio, una topología de red y una forma cultural característica bajo la que se viven las formas de relación derivadas:

 

 


El año 2007 fue seguramente el gozne de todo este proceso. Es el año del gran hype dospuntocerista, se multiplican los congresos y conferencias en todo el mundo, los medios hablan continuamente de la Wikipedia y aunque hablan de blogs todavía, empiezan a recoger noticias sobre los primeros pasos de twitter y del crecimiento de facebook.

 

Los nuevos servicios estrella serán pronto jaleados por los medios tradicionales en una campaña que presagia ya una estrategia de recentralización de la red en la que Google ha sido pionera y que lleva de cabeza la cultura de la red, que con la Wikipedia ya había pasado de la interacción de la blogsfera al participacionismo a un escalón aún más bajo: la cultura de la adhesión.

 

Los móviles empresariales tras la regresión dospuntocerista

Las empresas de la burbuja puntocom pensaron que la generación de valor en Internet residía en la producción de contenidos o en la sustitución de intermediarios comerciales y financieros en el comercio por catálogo.

 

En la época de la web 2.0 el foco del negocio se pone en los datos, la herramienta ebe servir lo mejor posible a ese nuevo foco, y por tanto se debe poder controlar cuantos más datos de más usuarios mejor: masividad y centralización de la información sobre los usuarios serán los dos objetivos principales.

 

Los primeros servicios dospuntoceristas desarrollaron una manera bastante burda de poner esto en valor (generación artificial de escasez vía output único según el modelo de digg o Wikipedia).

 

Sin embargo los libros de caras que representan la segunda ola de este tipo de enfoques comerciales, van mucho más allá: consiguen convertir en producto todos y cada uno de los clicks de sus usuarios, al fin y al cabo todos y cada uno de los clicks son almacenados y ayudan a optimizar el perfil publicitario de los mismos.

 

La regresión cultural y de los modos de socialización a lo largo de la historia de la web 2.0 es paralela y está motivada por la conversión de la información personal en producto principal de las empresas en Internet.

 

Google será el primero en poner en monetarizar esta capacidad para la elaboración de perfiles a través de su publicidad contextual (que ya le había convertido en la primera empresa del mundo).

 

El lanzamiento y extensión del uso de Gmail, un gran triunfo conseguido, apoyándose en la enorme infraestructura generada a partir del binomio buscador-publicidad contextual, mostró el camino de la forma más avanzada de los nuevos modelos de negocio: utilizar la infraestructura como ventaja competitiva ofreciendo el uso de software y la virtualización del hardware (la nube) como servicios de modo que se ampliaba hasta el paroxismo el horizonte de datos e información a centralizar.

 

Una lógica que explotará facebook hasta el punto de autodefinirse como sistema operativo social y plantearse como alternativa no a los servicios de otros competidores o incluso al espacio social definido por la blogsfera... sino a Internet en su conjunto.

Después de la web 2.0

La mirada en perspectiva sobre el período 2.0 muestran una regresión global de la estructuras de comunicación social

 

Ver también: El fin de la web 2.0

 

El proceso dospuntocerista ha consistido a las finales en una progresiva erosión de los modelos distribuidos de socialización materializados años atrás en la emergencia de la blogsfera y la consolidación en su lugar de un una cultura de la adhesión cuyo efecto último es una relentización de la aparición de comunidades conversacionales transnacionales[2]

 

Artículo original: http://lasindias.net/indianopedia/Recentralizaci%C3%B3n

 

 

 

La importancia de construir colaborativamente


El trabajo comunitario en beneficio de bienes comunes ha estado presente a través de los años en muchas culturas y pueblos, en México, en el estado de Oaxaca, las comunidades de Zapotecos, Mixes y Mixtecos, entre otros, conservan el tequio, una forma de trabajo colectivo, en el que a partir de asambleas comunitarias, se toman decisiones que afectan y benefician a todo el pueblo en función de sus necesidades, como pueden ser la realización de fiestas, la creación de bandas de música, la construcción de escuelas y talleres o la limpia de los caminos. Todos los preparativos para estas actividades se llevan a cabo de manera conjunta pero cada miembro tiene una función en especifico,  como la construcción de materiales, la elaboración de alimentos hasta el seguimiento y termino de las tareas.

 

 

Tequiografía por Daniel Godínez y Asamblea de Migrantes Indígenas de la Ciudad de México.

 

 

Además del trabajo colectivo, el intercambio de conocimientos y habilidades es una base fundamental en el tequio, estas actividades no son remuneradas económicamente, sino que están encaminadas al bienestar general de las personas del grupo.

 

 

De igual a igual

Una forma de tequio digital podrían ser las redes P2P (peer-to-peer) o redes entre iguales, que dentro del ámbito computacional, se construyen gracias a los recursos aportados por todos sus nodos (computadoras), los cuales optimizan la infraestructura de red (ancho de banda) y el tiempo de procesamiento para el intercambio directo de información, archivos y aplicaciones.



Las redes P2P por lo tanto tienden a esquemas descentralizados, en donde no existe un nodo servidor que controle y sea propietario de los recursos, ya que tanto el trabajo como el beneficio se realiza colaborativamente mediante la interconexión de todos sus nodos.




Foto: Colaborabora CC BY-SA

 

 

Del almacenamiento a la compartición

Internet abre la puerta para que el conocimiento, las experiencias y los objetos culturales en sus más variadas formas (música, letras, imágenes, proyectos, etc.) puedan ser desprendidos de los discos duros y de las mentes de las personas y viajen por la red buscando romper con la hegemonía de los valores que hasta ahora les han sido asignados por el mercado.



Sin embargo para que esta apertura pueda recorrer caminos más largos y de una forma segura, deben adoptarse condiciones que favorezcan este libre tránsito; entre los mecanismos actuales que ayudan en la apropiación de estos canales tenemos el software libre, las licencias creative commons, las licencias  copyfarlet, las redes P2P, el hardware libre, entre otros.



La suma del conocimiento, las experiencias, los objetos culturales, las personas y la apropiación de estas herramientas libres da como resultado formas alternas de economía, gobernanza, creación, financiación y producción, en concreto se generan formas de organización y relación similares al tequio, las cuales generalmente están construidas sobre un beneficio común.

 

 

La suma es la diferencia

En los tequios P2P podemos encontrar desde un festival de cine con licencias libres, una red social de cofinanciamiento de adn abierto hasta una comunidad de viajeros en bicicleta, en las cuales, quizás no todo se construya colaborativamente pero al menos si su parte medular: el intercambio de experiencias, conocimiento, objetos culturales y la creación de modelos más justos hacia una cultura y sociedad más libre.



Es de vital importancia visibilizar, mapear, documentar y conectar todos estos nodos o iniciativas, para que como en el tequio, cada uno desde su área y función se relacione con los demás, y se pueda construir una sociedad en beneficio de los bienes comunes.



Andrés Garibay Tierradentro
Texto escrito en apoyo al #P2PWikisprint global y con motivo del #WikiSprintP2PMx
Compártelo, tiene una licencia CC BY-NC-SA

 

 

 

De los grandes complejos, los festivales y cineclubes a internet.

Por Andrés Garibay Tierradentro


Internet ha supuesto un cambio en el modelo de operación de las industrias productoras de contenido, incluyendo la cinematográfica, en donde la forma de comercializar y distribuir las películas ha pasado de la mera exhibición en salas y venta de material fisico (DVD, Blu-ray, etc.), a nuevas formas de consumir el cine mediante plataformas en internet, ya sea de streaming por suscripción (Nuflick, Cinemaopen!, Indieflix), o de visualización libre (Ubu , Openfilm) y descarga mediante licencias Creative Commons (Cinepata, Vodo), y todas de forma legal.

 

 

NuFlick

 


 

 

La Puesta por Exhibir

 

Ante el escaso apoyo que recibe el cine mexicano para su distribución y exhibición, muchas de las películas buscan otras oportunidades de salida para poder ser vistas más allá de la proyección en salas comerciales, a la cual dificilmente pueden acceder, y quien lo logra, compite con más del 90% de la cartelera de los grandes complejos mexicanos dominada por producciones Hollywoodenses.

Aún cuando las películas mexicanas tuvieran mayor presencia en salas comerciales, el elevado costo de las entradas (sin considerar alimentos) contrastado con los bajos salarios de la población mexicana, hace que la mayoría no pueda tener acceso a este tipo de servicios en nuestro país, optando por el consumo de cine mediante copias ilegales.

La Puesta por Exhibir, Director: Alfonso García, México, 2011

 

 

Cineclubes

 

Los cineclubes, nacidos a principios del siglo pasado como espacios de interacción entre el cine, los creadores y los espectadores, son actualmente una sólida ventana de exhibición, producción y discusión de películas y temas relacionados con la cultura cinematográfica por medio de ciclos, debates, conferencias, presentaciones, etc. Un cineclub puede formar parte de instituciones culturales, educativas o tener una organización totalmente independiente.
Los cineclubes como agentes dedicados a la educación, cultura y defensa de los derechos del público, ofrecen un espacio para disfrutar y conocer el cine con pasión; los precios son accesibles o nulos en ocasiones ya que no tienen un fin precisamente lucrativo. Se puede leer en MundoKino, el observatorio del cineclubismo global, la Carta de los Derechos del Público, así como conocer más a detalle el mundo de los cineclubes.

 

Cineclub Bravo. Por: Jinetes Sampleadores de Imágenes.

 

 

Festivales

Los festivales en México y en el mundo, se han convertido en espacios alternativos de exhibición para muchas de las películas de nuestro país, en donde generalmente tienen su estreno; las citas son anuales y durante varios días interactúan  cineastas, productores, distribuidores, exhibidores y público en general. En los festivales puede haber una sección de películas en competencia, foros para operas primas, talleres de formación para  realizadores, presentaciones, espacios para la crítica cinematográfica, etc.

 

 

Festival de Cine Creative Commons Ciudad de México CC CMX

 


 

En México existen muchos festivales de cine, entre los más importantes por localidad están el festival de Morelia (FICM), Guanajuato (GIFF), Puebla (FICP), Guadalajara (FICG), Monterrey (FIC Monterrey); en la Ciudad de México podemos encontrar festivales de distintos generos como el festival de cine documental (DOCSDF), de obras bajo licencias Creative Commons (CC CMX), de terror (Macabro), de diversidad sexual (Mix), de cortometraje (ShortShorts) , de cine underground (1000metros), de cine universitario (Kinoki) , el de la UNAM, el de cine para niños etc.
Debido a la escasa proyección en salas comerciales que tienen las películas mexicanas, los festivales han ocupado un lugar importante para la exhibición y encuentro del cine mexicano con la gente, incluso habilitando espacios públicos para captar más espectadores.

 

 

Festival de Cine Documental DOCSDF

 


 

Internet

Con un mayor número de usuarios de internet en México (aunque no con una buena penetración en banda ancha), se puede hablar ya de una nueva ventana virtual en donde existen plataformas de visualización para el cine, que sirven como escaparate para producciones independientes que dificilmente serían vistas de otra manera, aunque también se logran colar películas más comerciales, que tuvieron poca oportunidad en cartelera.
Para su exhibición en internet, una película puede montarse en un sitio exclusivo o utilizar canales de videos públicos como Vimeo o Youtube, o en el mejor de los casos, utilizar sitios más especificos como los videoclubs en línea, para renta unitaria o por catálogo mediante streaming en línea, como pueden ser NuFlick, Cinemaopen!, Netflix, etc.

Para nuevos realizadores o cineastas que deseen una mayor exposición de sus trabajos, existen también portales de cine que utilizan licencias Creative Commons, e inclusive algunos permiten la descarga de las películas de forma legal, como son Vodo o Cinepata.

 

 

Vodo


 

Pareciera ser que internet está matando al cine, al igual que se dice lo está haciendo con los grandes medios impresos; la realidad es que se están gestando modelos alternativos de negocio, distribución y exhibición, en los cuales la industria cinematográfica, así como cualquier otra, debe adaptarse.

¿Has modificado la forma en que consumes el cine?,  ¿A cuantos festivales de cine has asistido?, ¿Cónoces algún cineclub?, ¿Ves películas por internet?, ¿Qué opinas de las copias ilegales?, por último, ¿Crees que Internet es el futuro o será la muerte del cine como lo conocemos?.

 

*Texto bajo licencia CC by-sa

 

 

 

Por SurSiendo

El  procomún (commons) es un concepto que está siempre en construcción y acompaña nuestro caminar. Definirlo es complejo porque su apuesta es por la diversidad y la articulación. Sin embargo haremos un primer intento que se irá enriqueciendo a medida que sigamos avanzando.

 

Entendemos los procomunes de la misma forma que entendemos a los bienes comunes. ¿Qué sentido tiene entonces llamarlos de manera diferente? Nos hemos encontrado con esta necesidad por miedo al reduccionismo. Los procomunes encierran en su esencia un bien común, una comunidad asociada a él y un modo de gobernanza. Son insustituibles e inalienables. Lo procomún sería entonces la forma de producir y gestionar en comunidad bienes tangibles e intangibles, cuyo dueño no es único sino que nos pertenecen a tod@s y a nadie a la vez. Aquello bienes y modelos que heredamos o creamos libremente y queremos que permanezcan así para las posteriores generaciones. Espacios en los que todas las partes implicadas deberían tener acceso, participación y compromiso para asegurar su existencia. Ninguno de estos tres elementos son únicos y hay tantas posibilidades dentro de cada uno de ellos como formas de combinarlos. Eso es lo que hace a lo procomún tan difícil de definir.

 

Creemos que todo procomún va indisolublemente acompañando por un modelo de gestión colectiva y colaborativa humana y con el medio. Como decíamos al definir a los bienes comunes, son procesos de vida social y cultura política que necesitan ser ejercidos en comunidad. Construcciones horizontales que nos permiten aprender de l@s demás. Nos resitúan en un ámbito humanitario de libertad autonómica, conectados con valores democráticos y con nuestra propia creatividad al unir lo político y lo económico con la ética y la comunitariedad.

 

En la mayoría de los casos, los procomunes se hacen visibles cuando están en peligro de ser cercados, privatizados o destruidos. Enfrentan una doble amenaza: son bienes y modelos diferentes a los que entendemos por lo público y lo privado, pero que conviven con ellos. Por eso creemos necesario aportar en la construcción de nuevas instituciones que los defiendan.

 

Los procomunes son creados y recreados a base de experimentación, sostenibilidad y compromiso coopertativo. A base de crear mundos comunes y posibles.

 

Puedes descargar un triptico en pdf con más información sobre el Procomún: http://sursiendo.com/blog/tag/materiales

Texto oríginal: http://sursiendo.com/blog/2012/03/procomun

*Copyleft

 

 

 

Por Santiago García, Código Sur.

Hay que recuperar las obras culturales que nacieron del pueblo y devolverlas al pueblo.

 

En el 2007, Brasil se plantó y dijo basta. Basta ya de pagar más de 40 millones de dólares al año por la licencia de los medicamentos que entregaba a las personas que viven con VIH.

 

Después de negociar con las farmacéuticas que tenían la patente y no llegar a un acuerdo con ellas, Brasil decidió fabricar el medicamento. Fue un ejemplo mundial. Más tarde, países como India, Tailandia, Mozambique, Malasia e Indonesia se sumaron a la lista.

 

Esta decisión la tomaron apelando al “interés público”. Además, estaba respaldada por la misma OMC. Sí, aunque parezca mentira, en el 2001 la Organización Mundial de Comercio había abierto la posibilidad de que los países pudieran “no respetar patentes de medicamentos en caso de crisis sanitaria”.

 

Hoy en día vivimos en crisis, pero no sanitaria, sino cultural. Los precios de los libros están por las nubes, y no se diga de los CD musicales. También las entradas de cine son prohibitivas.

 

Lo más grave es que la mayoría de los artistas, sobre todo músicos y escritores latinomericanos, tienen todas sus obras protegidas por Derechos de Autor. Pero estos derechos suelen estar gestionados por herederos o Sociedades de Gestión de Derechos, no por los propios autores, porque muchos ya murieron.

 

Sus libros y discos los publican un par de editoriales a precios exagerados, lo que impide que estudiantes y ciudadanía en general tengan la posibilidad de conocer las obras de los más famosos escritores y músicos de su país.

 

¿Por qué no hacer lo mismo que con las patentes de medicamentos? Los Derechos de Autor son como las patentes de los libros y, ante esta necesidad cultural y privilegiando el bien público, los Estados deberían llevar adelante “expropiaciones culturales”.

 

Sí, como lo lees. Al igual que un Estado expropia un trozo de tierra para que pase una carretera para el beneficio colectivo, tendría que expropiar los derechos de sus principales músicos y escritores nacionales.

 

Con ello, al igual que Brasil hizo medicamentos genéricos, los países podrían publicar ediciones a bajos precios de las novelas y poemas más conocidos y repartirlos gratis en las escuelas para fomentar la lectura y la Cultura Libre.

 

Y las pobres editoriales y los escritores y los herederos, ¿de qué vivirán? Tal como los Estados pagan por el terreno que expropian para hacer la carretera, que paguen un precio justo por los Derechos de Autor de esas obras.

 

Porque si preguntáramos a Mercedes Sosa o Julio Jaramillo, a Gabriela Mistral o Pablo Neruda, para qué escribieron o cantaron, ¿alguno respondería que para hacerse ricos?

 

Además, ¿dónde se inspiraron para componer y escribir, de dónde tomaron las ideas? ¿No fue de ese pueblo al que hoy se le niega la posibilidad de leerlos o escucharlos?

 

Hay muchas formas de negociar y alcanzar un equilibro que beneficie a todas y todos, pero si no llegamos a un acuerdo, hay que seguir el ejemplo de Brasil y expropiar la cultura de manos de quienes ahora hacen negocio con ella. ¡Por el bien común!

 

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.

Manuel Machado

 

Imagen tomada de: http://salonkritik.net/10-11/copyleft-para-blog.jpg

 

Artículo oríginal: http://codigosur.org/article/expropiaciones-culturales/

*Licencia CC BY-NC-ND

 

 

Por Nina Paley

Traducción Ernest Vidal

 

El contenido es un recurso ilimitado. La gente puede hacer ahora copias perfectas de contenido digital de manera libre, gratis. Es por eso que esperan que el contenido sea gratis –porque de hecho es libre. Eso está BIEN.

Piensa en el “contenido” –cultura– como en el agua. Donde el agua fluye, la vida florece.

 

 

Los contenedores –objetos tales como libros, DVDs, discos duros, camisetas, figuritas de personajes, y grabados– no son libres. Son un recurso limitado. Nadie espera que estos objetos sean libres, y la gente paga voluntariamente un buen dinero por ellos.

 

 

Piensa en los “contenedores” –libros, CDs, discos duros – como jarros o vasijas. Estos contenedores añaden utilidad al agua e incrementan su valor. Si tu puedes conseguir agua gratis en el río, bien –ello no reduce el valor de las vasijas. Todo lo contrario: cuando los ríos fluyen, la utilidad y el valor de las vasijas de agua se incrementan.

 

 

Continuando con esta metáfora: los monopolios de copyright son una tentativa de represar y controlar todos los ríos, reduciéndolos a un chorrito. Cuando los Grandes Medios logran encerrar la cultura, se parece al encierro del agua: ellos obtienen una charca estancada que se torna venenosa. Los peces mueren y surge el enjambre de mosquitos, porque el agua no tiene ninguna fuente de la que fluir, ni ningún destino hacia el que fluir.

 

 

(Así es como conseguimos cosas como estas.)

Los artistas no son “propietarios” de la cultura, pero sí que somos propietarios de nuestros nombres (atribución). Cualquier artista que haya disfrutado de una comunidad de admiradores sabe como el poder de su nombre es generosamente concedido por su audiencia. Nuestras audiencias quieren que prosperemos. Ellos quieren que nos llegue su dinero y apoyo.

Por lo tanto la cooperación de un artista con un intermediario es valiosa. Un libro firmado vale más que un uno no firmado. Los intermediarios que cooperan con los artistas –comparte ingresos con ellos– consiguen la bendición tanto del artista como de la audiencia y pueden vender más objetos por más dinero.

Bajo la licencia Creative Commons Compartir Igual, los objetos contenedores de Sita canta el blues pueden ser fabricados y vendidos por cualquiera sin mi permiso. Pero quienquiera compartir los ingresos conmigo obtiene mi “sello de apoyo al creador” o firma, y consigue atraer a mis admiradores al producto (vía el boca-oreja de las redes sociales o vía mi sitio Web).

 

 

Los productos competidores pueden ser sin embargo vendidos sin mi patrocinio. Si ellos son más baratos, de mejor calidad, o más accesibles, ellos podrían venderse mejor que mis productos patrocinados. ¿Por qué no deberían hacerlo? La competencia puede ser buena. Supone un mayor incentivo para que cualquier negocio al que me asocie procure hacer sus productos con una alta calidad, con precios razonables y fácilmente disponibles. No hay ningún incentivo para competir con un producto bueno; si hay un buen libro de centro de mesa o una buena novela gráfica basado en Sita canta el blues, fácilmente accesibles, por qué debería alguien molestarse en publicar otro? Si lo hace, el libro competidor deberá tener alguna calidad importante que falta en el primero. Si el diferencial de calidad de aquel competidor es tan alto que vale más que mi producto patrocinado, entonces mejor para ellos para hacer algo bien hecho.

Recuerda:

La libre empresa también es cultura libre.

Preguntas frecuentes sobre contenido Libre:

P. ¿Por qué hacer un libro cuándo se puede conseguir el contenido libre en Internet?

R. Porque Internet tiene límites. Tu no puedes tocarlo u olerlo. Las imágenes están restringidas a la calidad de la pantalla y pueden fatigar la vista.

 

 

Los libros tienen valor como objetos más allá de la riqueza intelectual que ellos encarnan. Son portátiles, táctiles, e invulnerables a cortes de corriente. Los libros de arte pueden tener atributos aún más valiosos: fundas lustrosas, grabados, tintas reflectantes y mate, texturas de papel, resoluciones superaltas. Los libros pueden ser objetos hermosos por propio derecho. Los libros firmados son obras de arte. Los libros pueden tener valor como piezas de colección, porque ellos son LIMITADOS.

 

 

Las audiencias buscan una conexión con los creadores. Aunque el contenido sea libre, muchos admiradores desean un ejemplar físico de la obra. Ellos también quieren apoyar al artista. Las mercancías –los objetos, como libros, DVDs, indumentaria– sirven de medio para conducir estas transacciones audiencia-artista.

P. ¿Por qué liberarlo en Internet si está disponible como libro (o DVD, CD, etc.)?

R. Porque si es libre, puede extenderse. Si es bueno, la audiencia lo mencionará, citará, compartirá, criticará, y promoverá. Lo gratis lleva a cabo todo lo que la publicidad hace, excepto que es bueno y no malo, libre no controlado, voluntariamente compartido en vez de tragado a la fuerza. En vez de gastar sumas enormes para publicidad malísima para vender el “contenido” que tu mismo has bloqueado, simplemente libera el contenido y deja que éste se anuncie a sí mismo. Usa el recurso ilimitado para vender el recurso limitado.

P. ¡Pero hasta con Internet, todavía tengo que hacer publicidad!

R. Tal vez. Depende de lo que sea tu contenido y cuanto tiempo tienes. Si lo que tienes está bien, sólo dale tiempo. El crecimiento “viral” es exponencial, pero puede llevar un tiempo. O puedes usar la publicidad para atraer la atención de la audiencia artificialmente a algo por lo cual de otro modo no se interesarían. Si la obra no está bien, el interés decaerá cuando la publicidad termine.

 

 

Esta es nuestra visión de lo libre. No es el comunismo. No es el capitalismo tal como lo conocemos. Definitivamente, no es el monopolio. Es cultura libre, y libre empresa.

 

(Traducido del inglés por Ernest Vidal)
*Texto bajo licencia CC by-sa
 

Y tú ¿cómo distribuyes tu trabajo?

Por Andrés Garibay Tierradentro

 

 

Autor: Iconoclasistas Remix: Andrés Garibay Licencia: CC BY-NC-SA

 

Con poco más de 10 años de creación, las licencias Creative Commons (CC) son todavía un terreno  poco explorado (al menos en nuestro país) por la mayoría de creadores y agentes culturales, entre los cuales encontramos a músicos, escritores, artistas plásticos, cineastas, gestores, coreógrafos, performanceros, fotógrafos y un largo etcetera. Este tipo de licencias complementan y dinamizan el rígido y arcaico esquema de derechos de autor, al abrir y diversificar las opciones de distribución y explotación de obras musicales, literarias, audiovisuales, etc.

Un poco de historia
Creative Commons es una organización sin fines de lucro que tiene como principal objetivo ofrecer licencias modelo que faciliten la distribución y uso de contenidos (no necesariamente digitales). Las licencias CC fueron creadas por el abogado Lawrence Lessig en el año 2001 y están basadas en las cuatro libertades (uso, modificación, copia y distribución) que otorga la  licencia GPL (General Public License) de la Free Software Foundation. En el caso de las licencias CC, estas libertades son filtradas y aplicadas a conveniencia del autor de obras artísticas y literarias (música, dibujo, pintura, fotografía, escultura, cine, diseño, etc.)  En México contamos con la traducción legal y de idioma desde marzo de 2006.


Todos los derechos reservados
El sistema actual de derecho de autor establece un esquema en el que todos los derechos de explotación están reservados para quien posee los derechos patrimoniales de una obra (generalmente el autor, productor, editorial, disquera, etc.), por lo tanto cualquier persona ajena tiene prohibida su reproducción, modificación o publicación sin obtener previamente permiso expreso y por escrito del titular. Este modelo se conoce como copyright.


Autor: Iconoclasistas Remix: Andrés Garibay Licencia: CC BY-NC-SA

 

Partiendo de este esquema, si bajas, modificas y usas una foto, un texto, una canción o cualquier tipo de obra sujeta a derechos de autor sin tener el permiso correspondiente, estás incurriendo en un delito, aun cuando dieras el crédito al autor. Generalmente estas faltas no pasan del reclamo entre las partes afectadas, pero pueden alcanzar la una denuncia legal sino se llega a un acuerdo.

En la realidad sabemos que este uso ilegal de las obras se hace todo el tiempo y muchas de las veces no con un fin lucrativo, sino tan solo por el afán de compartir o enriquecer otros materiales como textos educativos o periodísticos. El copyright no incentiva la creatividad ni proteje a los autores, los beneficiados son los dueños de los derechos de explotación, pertenecientes en la mayoría de los casos a las grandes casas editoriales, productoras cinematográficas, disqueras, etc.

Algunos derechos reservados
Creative Commons ofrece herramientas que permiten a los autores optar, de manera libre y segura, por un esquema de “Algunos derechos reservados”.
Las licencias CC se encuentran en un rango entre la protección absoluta de los derechos de autor (todos los derechos reservados) y el dominio público (ningún derecho reservado).

Los derechos que el autor se puede reservar son:
Reconocimiento (BY):  En cualquier explotación de la obra autorizada por la licencia hará falta reconocer la autoría.
No Comercial (NC): La explotación de la obra queda limitada a usos no comerciales.
Sin obras derivadas (ND): La autorización para explotar la obra no incluye la transformación para crear una obra derivada.
Compartir Igual (SA): La explotación autorizada incluye la creación de obras derivadas siempre que mantengan la misma licencia al ser divulgadas.

Las licencias CC complementan el sistema de derecho de autor y promueven la creación libre ya que el permiso para utilizar la obras ha sido concedido sin tener que pedírselo  al realizador, pero sí se debe tomar en cuenta los derechos que se reservan de acuerdo al tipo de licencia CC, ya que existen seis combinaciones que van desde el modelo más restrictivo (BY-NC-ND) en donde no se permite el lucro ni la modificación, hasta la licencia más abierta (BY)  en la que se tiene libertad absoluta sobre la obra siempre y cuando se reconozca al autor original.

Autor: Andrés Garibay Licencia: CC BY-SA

Para determinar el tipo de licencia que se  utilizará hay que tomar en cuenta cómo quieres difundir tu trabajo. Si por ejemplo, eres un escritor desconocido y quieres dar a conocer tu obra pero sin que le hagan modificaciones y sin fines de lucro, puedes optar por la licencia más restrictiva (BY-NC-ND); si por el contrario eres músico y te gustaría que remixearan tus creaciones y las compartieran de la misma forma, entonces la licencia ideal es una copyleft (BY-SA).

Para utilizar una licencia CC solo hay que entrar en la página de Creative Commons. Llenar un cuestionario que te arrojará un código HTML con la leyenda, enlace e imagen de la licencia, el cual deberás poner en un lugar visible junto a la obra. Hay varios sitios que ya permiten la integración de estas licencias como Flickr, Vimeo, Youtube, etc.


Recursos comunes y no comunes
Pareciera ser que internet derribó los derechos de autor pero en realidad  no es así, aunque las imágenes, videos,  canciones y textos estén a solo un click de distancia, debemos tomar en cuenta que existe un autor y que si no se especifica alguna licencia, entonces todo ese material estará bajo copyright. Cuántas veces hemos visto la apropiación de imágenes por parte de grandes sitios en línea como periódicos o revistas y sin poner ni siquiera el crédito al autor correspondiente.

Pero no todo es una muralla, aquí es donde radica la importancia de las obras bajo licencias CC, ya que son materiales que podemos utilizar, siempre y cuando demos el crédito al autor y acatemos las libertades que nos han concedido de acuerdo al tipo de licencia.

Existen muchos sitios en internet en donde podemos encontrar mucho material bajo estas licencias como son: http://cambalache.ws (Comunidad de arte libre: foto, libros, música, video, intermedia, proyectos colaborativos, etc.),  http://mx.wikimedia.org (imágenes, videos, textos), http://search.creativecommons.org (imágenes, música, video), http://ccmixter.cc (música, samples, remix), http://flickrcc.bluemountains.net (Fotografía), http://archive.org (música, video, imágenes, libros, etc.).

Las licencias CC no son las únicas que ofrecen este tipo de libertades, existen también las licencias GNU (software), la licencia Arte Libre, etc.


Desconocimiento o resistencia
Mucha gente cree que al utilizar una licencia CC se perderán los derechos de autor pero dicha aseveración es totalmente falsa, ya que estas licencias se basan en estos mismos derechos para su flexibilización. Por ley, los derechos de autor de una obra pertenecen al realizador por el simple hecho de su creación.

Las licencias CC tampoco hacen que un trabajo se vuelva gratuito, ya que  se puede tener un doble licenciamiento donde por un lado se ofrezca una licencia CC que no permita el lucro a la comunidad, y por el otro hacer un contrato con alguien más en el cual sí se permita comercializar la obra. El uso de estas licencias nos devolverá un valor más allá del económico, su atractivo radica en la libre exposición y distribución de nuestro trabajo de una manera segura, apoyando la expansión del conocimiento y la cultura.

Existen varios casos a favor de las licencias CC que dan cuenta de su validez; el abogado español Javier de la Cueva ha documentado algunos de ellos.



Autor: Iconoclasistas Remix: Andrés Garibay Licencia: CC BY-NC-SA

Cambiando paradigmas
Los cambios en los modelos de producción y distribución de la cultura no ocurren en unos cuantos años y sobre todo cuando se tiene que transformar la forma de operación de toda una industria de creación de contenidos (cinematográfica, musical, editorial, etc.) que se aferra al mantenimiento de viejos esquemas de explotación basados en la figura de “Todos los derechos reservados” o copyright.

El que muchos artistas empiecen a utilizar las licencias CC , es solo un comienzo, ya que también se debe extender su uso a las instituciones, pero sobre todo a la industria.
¿Has utilizado las licencias CC para distribuir tu trabajo?, ¿Crees que dejar una obra con el antiguo sistema de “Todos los derechos reservados” beneficia en su libre distribución?, ¿Qué opinas de la cultura de la remezcla?, ¿Cómo equilibrar el derecho que tienen los creadores a explotar su trabajo en beneficio propio y los derechos de las personas a tener acceso a la cultura para su desarrollo?.



*Texto bajo licencia CC by-sa
 

Leyes de internet que violan la privacidad y frenan la libertad de expresión

Por Andrés Garibay Tierradentro

 

Hoy en día nuestra privacidad está más en juego que nunca, ya sea que de manera voluntaria  compartamos públicamente nuestros datos personales en redes sociales, o que mediante herramientas de internet como el correo electrónico, las aplicaciones que instalamos en dispositivos móviles, y las búsquedas que realizamos en la red, se recolecte nuestra información más sensible.


Como si esto no fuera suficiente, desde hace varios años, diversos proyectos de ley han pretendido erigirse como los guardianes de internet, alegando la creación de una red más segura y argumentando para ello estatutos que violan las garantías de privacidad de cada individuo, basados en la prevención y ataque de “amenazas virtuales” (CISPA), o en la protección de la propiedad intelectual  (PIPA y SOPA). También bajo este esquema se ha querido establecer un acuerdo internacional “antipirateria” (ACTA) que restringe la libertad de expresión y el acceso al conocimiento.


Estas leyes impondrían y permitirían que los proveedores de internet en conjunto con el Gobierno de Estados Unidos sean los “vigilantes” para detectar páginas e individuos que cometan delitos, y  poder bloquear e incluso cerrar dichas páginas.

 


"El gran ojo" Autor: Andrés Garibay Licencia: CC BY-SA

 

 

Las “protection acts”

CISPA, PIPA y SOPA son proyectos de ley estadounidenses, pero que por la globalización de la red, y sobre todo el hecho de que muchos servicios estén asentados en aquel país (Google, Facebook, empresas de hosting, etc), no solo afectan a sus ciudadanos, sino también a usuarios de internet a nivel mundial.

 

PIPA (Estados Unidos)

Ley de protección de la propiedad intelectual (Preventing Real Online Threats to Economic Creativity and Theft of Intellectual Property Act) fue propuesta en mayo de 2011. Este proyecto de ley define como  conducta infractora la distribución de copias ilegales, productos falsificados y  la tecnología que permita evadir las protecciones anticopia. PIPA autoriza al Gobierno de Estados Unidos, a los proveedores de internet y a los propietarios de los derechos  bloquear los sitios que incurrieran en  estas actividades.

 

SOPA (Estados Unidos)

Ley de cese a la piratería en línea (Stop Online Piracy Act), proyecto de ley estadounidense presentado en octubre de 2011; al igual que PIPA, es una ley que pretende combatir la circulación de copias ilegales en la red mediante bloqueos a los sitios infractores. Los proveedores de internet en conjunto con las autoridades, serían los cuerpos de vigilancia y control que podrían bloquear sitios, borrarlos de buscadores.

 

Ley Döring(México)

En diciembre de 2011, el senador Federico Döring presentó una inciativa de ley que proponía, al igual que SOPA, establecer como delitos las descargas ilegales de material que tuvieran todos los derechos de autor reservados (copyright), esta ley pretendía identificar erroneamente a los usuarios infractores mediante su dirección IP, facilitando para esto el acceso al IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual), de los datos privados de los usuarios a través de los proveedores de internet.

 

Ley Sinde-Wert(España)

Es el nombre no oficial con el que se conoce a un apartado de la Ley de Economía Sosteniblepropuesta en 2009, y que entró en vigor en marzo de 2012. Dicho apartado permite al Ministerio de Cultura, a través de una Comisión de Propiedad Intelectual, el cierre de páginas web que según su criterio vulnere derechos de autor reservados  (copyright) siempre y cuando cuenten con la previa denuncia y la subsecuente obtención de una orden judicial. A un mes de la puesta en marcha de la controvertida Ley, se han recibido más de 200 demandas presenciales y 79 virtuales de cierre contra páginas web.

 

Ley Hadopi (Francia)

Ley creada para luchar contra las descargas ilegales en internet y aprobada en julio de 2010, es también conocida como la Ley de los tres avisos (tres strikes), ya que se basa en un sistema de tres amonestaciones hacia los infractores. Desde noviembre de 2010, 822,000 usuarios han recibido un correo de aviso, de ellos, 68,343 reincidentes recibieron una segunda amonestación y hasta febrero de 2012 se han convocado a 165 de ellos. La agencia Hadopi (encargada de implementar dicha Ley) ha emitido un primer reporte en donde asegura que las descargas ilegales han bajado a la vez que el uso de servicios de streaming ha aumentado, pero el diario Le Figaro ha estudiado las cifras presentadas, alegando su manipulación.

 

CISPA (Estados Unidos)

Ley de Protección e Intercambio de Información de Inteligencia Cibernética (Cyber Intelligence Sharing and Protection Act), es un proyecto de ley presentado en noviembre de 2011, el cual permitirá a empresas de internet y al gobierno de Estados Unidos el compartir información sobre “amenazas de ciberseguridad”. CISPA no se centra  en detener las descargas ilegales en internet, tal como lo abandera SOPA, sino que  da al gobierno el acceso a la información del cibernauta y    autoriza su manipulación.


La ambiguedad sobre lo que será considerado  una “amenaza virtual” y cómo serán utilizados los datos entregados a la policía, son dos de los grandes problemas de esta ley, ya que las empresas de internet que denuncien estarán exentas de responsabilidad legal.

 

La invasión a la privacidad

Todos estos proyectos de ley y leyes ya declaradas han sido fuertemente criticados por organizaciones y movimientos civiles, por los poderes que se le conceden  a agentes gubernamentales para bloquear y cerrar sitios web, y a las empresas de internet para espiar  más fácilmente a los internautas al permitirles el intercambio de información confidencial.

 

Es cierto que las posibilidades de intercambio de información en internet se han ampliado y que esto  genera riesgos de seguridad nuevos, pero esto no debería conferir a las autoridades la capacidad de violar la privacidad de los  usuarios al monitorear todo lo que hacen en internet.

 

El excandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos Ron Paul mencionó al respecto de CISPA: "esta ley impulsa a algunas de nuestras empresas de internet más exitosas a actuar como espías del gobierno, sembrando desconfianza de los medios sociales y enfriando las comunicaciones en un segmento de la economía mundial donde los estadounidenses todavía son líderes".

 

Markham Erickson, director de NetCoalition, grupo opositor a SOPA, ha dicho que tal ley podría exigir a los proveedores de internet participar en una "inspección profunda de paquetes" que consiste en analizar todo el contenido que se transmite desde y hacia el usuario, lo cual puede plantear nuevos problemas de seguridad.

 

La organización FACUA consumidores en acción, ha dicho respecto a la ley Sinde: “ya está bien de insultar a millones de ciudadanos calificándolos de piratas, llamándolos criminales, por el mero hecho de compartir cultura”.

 

 

Internet ¿libre?

Internet nació como una red de interconexión de usuarios, de intercambio de datos, de generación y propagación de conocimiento, y hasta ahora podría considerarse todavía como una plataforma libre (aún en México) pero quizás esto podría cambiar dentro de poco, cuando se logre aprobar alguna de estas (u otras nuevas) leyes de protección que pretenden frenar este libre acceso e intercambio de      conocimiento, en nombre de la propiedad intelectual (en específico del copyright),  de “amenazas virtuales” o de algún otro modelo de restricción.

 

Probablemente CISPA no sea aprobada, así como los otros proyectos de ley (PIPA y SOPA) que se han  quedado en el camino, pero seguramente vendrá otra ley a tomar su lugar. Las grandes corporaciones, en especial las grandes industrias del entretenimiento, ante su negativa a cambiar su actual  modelo de distribución de contenidos, ya rebasado, que parte de leyes de derechos de autor, también inoperantes hoy en día, han entendido que en esta “era de la información y el conocimiento” las batallas se han vuelto digitales y quien tenga el control de la red, tendrá ante sí un armamento muy codiciado.

 

Ante este panorama  ¿crees que se necesitan este tipo de leyes para tener un internet más seguro?, ¿te gustaría que todas las páginas que consultas puedan ser expuestas a petición de otros?, ¿a quién protegen realmente proyectos de ley como SOPA, PIPA y CISPA?, ¿has pensado que pasa con los datos que compartes en la redes sociales?, ¿te has puesto a analizar todo el spam y anuncios que llegan a tu correo?.

 

 

 

*Texto bajo licencia CC by-sa

Artículo original:  http://www.telecapita.org/home/index.php?option=com_content&view=article&id=146&Itemid=1

 

“Macarena”, versiones domésticas de vuelta al pueblo

Por Andrés Garibay Tierradentro


Si estás próximo a los treintas o cuarentas, quizás recuerdes aquella pegajosa melodía noventera que las tías, padrinos, primas, abuelos y los "colados" de las fiestas familiares bailaban alegremente invitando, y obligando, a todos los asistentes a seguir paso a paso la ridícula coreografía que la acompañaba, hasta rematarla con un brinquito y con un peculiar grito de guerra:


―¡Aaaaaaaaaaaay!

Y digo grito de guerra porque esta canción no se creó inspirada en una musa venezolana como cuentan Los del Río (creadores o mejor digamos cantantes), sino en una canción infantil conocida como “Trabajando en las minas de pan duro” que popularizó la OJE (Organización de Juventud Española) -una organización franquista, cruce entre los Boy Scouts y los falangistas Flechas-, y que a su vez fue una adaptación hecha sobre un famoso ritmo de marcha perteneciente al dominio público y que marines estadounidenses  extendieron en bases  en territorio español  (Rota y Morón de la Frontera), asentadas en la época del régimen franquista. En el artículo “Arqueología de la Macarena”, Pedro G. Romero desgrana el origen de tan exitoso One hit wonder, mostrando que no solo plagiaron la melodía sino también la coreografía, la cual ya había sido montada por otro grupo; el único crédito que se les debe reconocer a Los del Río, es la escritura de tan jocosa e irrelevante letra, así como el saber explotar comercialmente las inspiraciones ajenas. Basta escuchar la versión navideña, y que decir de la ¡Quinceañera Macarena!


Es como nos cuenta Pedro en su texto―una suerte de relato grotesco cómo esta canción que tanto éxito y dinero ha recaudado en todo el mundo, se valga de algunos de nuestros mitos modernos ―como lo son los derechos de autor―para defenderse y enfrentar demandas en su contra, una de ellas con Fangoria (grupo que les hizo el remix que los llevó al estrellato), siendo que a su vez la canción toma (por no decir roba) elementos de otras creaciones anteriores.

 

Foto: Un sargento estadounidense enseña el baile de la Macarena a un soldado en Irak Autor: Elisha Dawkins Licencia: CC by

 

De vuelta al dominio público

 

El Festival ZEMOS98 y la netlabel Producciones Doradas devuelven al dominio público versiones nuevas de esta singular canción en el disco “Macarena: Versiones Domésticas desde el Procomún”, en el cual se incluye un track de la canción original “Trabajando en las minas del pan duro” cantada por un grupo infantil. Uno de los objetivos del disco ―tal como lo mencionan en su página―, es “denunciar el uso indiscriminado del patrimonio público llevado al terreno de lo comercial”, además de reflexionar acerca de los nuevos modelos de negocio cultural, ahora que la industria ha perdido ―gracias a Internet y a la nuevas tecnologías―el poder que le daba el monopolio de la intermediación y de la copia física. Pedro Jiménez, de ZEMOS98 menciona que “este es un trabajo sobre qué pasa cuando la cultura popular se usurpa en pro de los beneficios de sólo dos personas”. Y como otro de los fines del disco es devolver al pueblo lo que le pertenece (sin intermediarios, sin regalías), el álbum lo puedes descargarlibremente aquí.

 

¿Macarenas mexicanas?

Podemos mencionar que muchas canciones populares mexicanas del dominio público han sido tomadas por infinidad de cantantes para poder tener éxito, recurriendo a la explotación de estas melodías, aunque realmente no en el mismo caso, ni al grado en que lo ha hecho La Macarena.


“La bamba”, perteneciente al genero del son jarocho, es quizás una de las canciones mexicanas más exitosas, que fue popularizada por Ritchie Valens en los años 50 a ritmo de rock and roll, y que, a partir de allí, infinidad de cantantes la han versionado, aunque de “La bamba” se reconoce su pertenencia al dominio público y se sabe que tiene su origen en el estado de Veracruz; cuya letra no precisamente se refería a acontecimientos muy alegres.


Otra canción popular mexicana del dominio público que tiene muchas versiones a nivel mundial es “La cucaracha”, cuyo origen se remonta a la época revolucionaria mexicana, pero se dice que la canción ya existía desde 1818, aunque con otros versos, y que fue introducida a México por tropas españolas. La letra de esta canción está formada por versos independientes e improvisados que a menudo satirizan a una persona relacionándolo con la cucaracha. Muchos de los versos más conocidos son atribuidos a tropas villistas y zapatistas.


Mención aparte merece la canción de “La Llorona”, un son istmeño proveniente de Oaxaca, que también ha sido interpretado por infinidad de artistas que, en la mayoría de los casos, la han enriquecido con su voz. Destaca la versión de Chavela Vargas.


¿Qué canciones del dominio público conoces que hayan sido explotadas comercialmente? ¿Consideras justo que un cantante se valga de una obra del dominio público para su beneficio personal? ¿Crees que este tipo de versiones deben ser cedidas también al dominio público?

 

 

*Texto bajo licencia CC by-sa

Artículo oríginal:  http://www.telecapita.org/home/index.php?option=com_content&view=article&id=96&Itemid=1

 

Por Domenico Di Siena

El debate alrededor de la Smart City me parece una buena oportunidad para reflexionar sobre la posibilidad de pasar del modelo que se ha llamado de las ciudades creativas a un modelo que podríamos llamar de las ciudades del conocimiento. En otras palabras, pasar de modelos basados en la creación de productos y servicios eficientes que nos obligan a un movimiento constante (y al consumo), a modelos basados en la gestión de la información y producción del conocimiento (auto-organización); un modelo menos dependiente del movimiento y que sea capaz de generar sinergias y serendipias entre personas, proyectos y servicios, para que cada esquina de la ciudad vuelva a ser un espacio de oportunidad.

Más que de Smart Cities prefiero hablar de Sentient Cities, es decir de Ciudades Sensibles que ofrecen a cada ciudadano la oportunidad de gestionar y transformar su entorno más próximo, encontrando en las relaciones entre vecinos, las sinergias necesarias para el desarrollo de procesos de auto-organización: dinámicas capaces de mejorar e incrementar las conexiones entre personas cercanas, habitantes de un mismo entorno, aprovechando los gestos, las acciones y los intereses más cotidianos.

Habiéndome criado en un pueblo, me pregunto a menudo por qué vivo en una gran ciudad como Madrid. Me pregunto qué es lo que me ofrece y qué es lo que busco. De momento de forma muy general creo que busco oportunidades. Quiero vivir en un entorno que pueda ofrecerme continuamente la oportunidad de evolucionar, de conocer personas interesantes y seguir aprendiendo.

Asocio la oportunidad con el aprendizaje.

Esta búsqueda de estímulos y ese sentimiento de oportunidad (social, económica, cultural, etc.) que desde siempre hemos asociado a la gran ciudad, hoy sin embargo los podemos encontrar en ciudades más pequeñas y periféricas, incluso en zonas rurales.

Esta transformación se debe al progresivo empoderamiento por parte de los ciudadanos en cuanto a su capacidad de comunicarse, que afecta de manera directa a la manera de vivir el espacio. Las oportunidades del espacio que habitamos, no dependen exclusivamente del contexto (urbano o rural), sino que dependen cada vez más de la capacidad de acceder a la información relacionada y de la relación que mi entorno social (amigos, familia, compañeros de trabajo), cada vez más distribuido en un territorio muy vasto, tiene con ese espacio en concreto.

 

La tecnología nos permite movernos a gran velocidad y con costes no muy elevados. Uno de las consecuencias de esta simplicidad de movimiento es la tendencia a quitar importancia al espacio continuo de la ciudad para concedersela únicamente a algunos de sus puntos.

Podríamos incluso llegar a decir que la ciudad ya no es otra cosa que una red de puntos, diferentes para cada persona, en los cuales concentramos la mayoría de nuestras actividades.

Este modelo obliga a las ciudades a dotarse de infraestructuras voluminosas que suponen una inversión económica cada vez mayor y un impacto en el territorio irreversible.

Cuanto más rápido nos movemos de un punto a otro menos interés prestamos en lo que está en el medio. La consecuencia es la reducción del espacio urbano a una serie de puntos de interés interconectados. En este contexto ya no hay sorpresas, ni serendipias puesto que estos puntos suelen tener un carácter muy especifico y ya bien conocido.

Para que la serendipia vuelva a ocurrir necesitamos vivir el espacio en su carácter continuo, más que en su dimensión fragmentada como hacemos ahora. Es decir buscar las “oportunidades” desde lo que tenemos más cerca y no solamente a través de lo que ya conocemos, moviendonos hacia puntos de la ciudad con características muy claras y especificas.

Pasemos de una vez de la esclavitud del movimiento y la velocidad, a un modelo que apueste por los ciudadanos y su potencial transformador.

Es absolutamente necesario que paremos de utilizar la tecnología solo para incrementar el consumo (Smart City). Utilicémosla para facilitar procesos de aprendizaje y de auto-organización (Sentient City).

 

Las tecnologías de la información empiezan a favorecer un estilo de vida que apunta hacia una dirección opuesta, es decir promueve un mayor interés por el espacio que nos rodea y en general por el espacio continuo de la ciudad.

No podemos seguir entendiendo la gestión urbana como una serie de acciones y programas destinados a guiar y direccionar flujos y procesos desde arriba, incluyendo además un constante intervencionismo de la administración pública en la creación de nuevas infraestructuras físicas y en la transformación de las que ya existen.

Creo que las “oportunidades” que ofrece una ciudad deberían depender de su capacidad de utilizar la información y el conocimiento que se produce dentro de su territorio para favorecer procesos de auto-organización y sobre todo, procesos espontáneos e informales capaces de generar aprendizaje. Sin embargo vivimos en ciudades absurdas, capaces de ofrecer “oportunidades” solo a condición de estar en constante movimiento: un modelo que hace consumir tiempo y recursos a los ciudadanos y espacios y energía a la ciudad.

Todo esto ocurre posiblemente por el simple hecho de que los ciudadanos en realidad no somos protagonistas de la identidad local de nuestro barrio o ciudad.

Entiendo que ese protagonismo se consigue de dos formas, participando activamente en la gestión local o siendo actor de procesos de aprendizaje de ámbito local, de manera que el entorno y sus habitantes puedan enriquecerse gracias a sus acciones.

El interés por el entorno (espacio continuo) transforma las personas de usuarios en ciudadanos.

Cada vecino es un mundo. Cada persona que pasa y trabaja en mi barrio puede ser una oportunidad. Lo único que necesitamos es conectar con ella, encontrar la manera de favorecer sinergias y serendipias.

La información aumenta el potencial del espacio, el movimiento sin embargo en muchos casos, se lo quita.

Nos encontramos frente a un posible cambio de paradigma. Nos podemos acercar a un modelo de “p2p urbansim” que pone en el centro de todo la actividad de los ciudadanos. Es decir que en lugar de seguir invirtiendo en grandes infraestructuras, podríamos pasar a invertir en plataformas y proyectos capaces de amplificar el potencial de cada ciudadano para que vuelva a ser protagonista de la gestión de su propio habitat desde lo más cotidiano.

Una Sentient City es una ciudad que favorece este tipo de procesos, una ciudad que potencia la comunicación y los intercambios entre ciudadanos con la vista puesta en los procesos de auto-organización para que la ciudad vuelva a tener como motor y alma, su propia ciudadanía.

Domenico Di Siena | @urbanohumano
(las imagenes son fotos del concierto 1620 Los Pilotos)

Artículo original: http://urbanohumano.org/castellano/sentient-city-de-la-ciudad-creativa-a-la-ciudad-del-conocimiento

*Texto bajo Licencia CC BY-SA 3.0


 

Cultura libre, propiedad intelectual y nuevas tecnologías

Por Andrés Garibay Tierradentro

 

Se dice que todo comenzó con el Big Bang, la gran singularidad que a partir de la nada ―y ponga aquí a su creador favorito― condensó una enorme pelota que se expandió rápidamente y dio vida a estrellas, planetas y demás elementos que fueron desarrollando las condiciones para el surgimiento de numerosas especies cada vez más inteligentes, entre ellas el hombre.


La raza humana se agrupó y organizó para sobrevivir y evolucionar, desarrollando sociedades modernas basadas en la idea de un supuesto progreso y civilización.


La cultura ―o más bien esa idea de “hombre culto”― se encontraba encerrada en monasterios y palacios, hasta que, con la invención de la imprenta, las ideas se reprodujeron y masificaron, distribuyéndose rápidamente textos, pensamientos, dibujos, diagramas, teorías, metodologías; en una palabra: conocimiento.


Protección, ¿para quien?

Comenzaron entonces los conflictos de “robo” de ideas o “apropiación” de textos, por lo que apareció la “propiedad intelectual”, aquel derecho que protege a los creadores como dueños y autores que son, restringiendo y reservando la “explotación” de sus obras por un tiempo que abarca la vida de estos más cien años ―en el caso de México―, criminalizando la copia y distribución ajenas, en otras palabras se mercantilizó la “creación”.


¿Y que pasaba con los que no podían pagar? El mercado informal creció exponencialmente, mientras las grandes empresas discográficas, editoriales, de software, etc., se llevaban la gran “tajada”.


Las cuatro libertades

En los años 80 el programador Richard Stallman introduce el concepto de software libre (GNU/Linux, Gimp, etc.), que se contrapone al software privativo (Windows, Photoshop, etc.), retomando cuatro libertades esenciales: uso, modificación, copia y mejoramiento.

Crea la Free Software Foundation y se expande la comunidad de programadores de software libre, experimentando con nuevos modelos de negocio y creación que adoptan estas cuatro libertades, apostando por la venta del soporte técnico, mantenimiento, paquetes premium, donaciones, etc.


En los años 90 con el boom de Internet aparece Napster en escena, una red “p2p” alimentada y mantenida por los mismos usuarios y desde la cual se podían descargar archivos digitales de música en formato mp3.


Las instituciones de derechos de autor, las empresas discográficas y muchos artistas (Metallica abanderando) se opusieron fuertemente a este intercambio alternativo de sus obras, ya que, en su opinión, los grandes perdedores eran ellos al no percibir un solo centavo por estas descargas y violaban sus derechos de autor. Napster cerró pero aparecieron infinidad de aplicaciones y páginas de descarga. Este nuevo intercambio digital mostraba que era imposible de parar.


El cambio de siglo suponía urgentemente un cambio en el modelo; con más usuarios de Internet, una mejor infraestructura, capacidad y velocidad, más el auge de las redes sociales, parecía como si se viajara en el tiempo y se repetía esa liberación del conocimiento y la cultura que salía de los monasterios y palacios, pero ahora escapando de los medios tradicionales de comunicación y distribución (Televisión, Radio, Libros impresos, etc.) e instalándose en la Red.

 


Autor: Claudio Cáceres Licencia CC by-nc-sa

 

 

Los comunes

El abogado Lawrence Lessig funda en el 2001 la organización sin fines de lucro Creative commons, que proporciona licencias del mismo nombre que cambian el esquema tradicional del copyright de “Todos los derechos reservados” por uno de “Algunos derechos reservados”, que permite al autor tener mayor control sobre sus obras, ya que puede autorizar su uso, copia y modificación, sin ir en contra de las leyes de Derechos de autor, sino más bien complementándolas.

 

El movimiento de “cultura libre” utiliza los principios de libertad propuestos por Stallman para distribuir o modificar trabajos y obras creativas usando Internet u otros medios. En oposición a las restricciones del copyright se utiliza el concepto de copyleft que permite la libre distribución de copias y versiones modificadas.


Afilando los desgastados colmillos

Las grandes industrias productoras de contenido ―discográficas, cinematográficas, editoriales, etc.― no están dispuestas a perder su batalla y a pesar de que viejos modelos de creación y distribución ya no son acordes y deben ajustarse al momento en que estamos viviendo, en los últimos años, han emergido tratados como ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreement) e iniciativas de ley como PIPA (Protect Intelectual Property Act) y SOPA (Stop Online Piracy Act), que bajo el combate a la descarga ilegal, pretenden restringir, censurar y criminalizar el intercambio digital en Internet.


Nuevos modelos

Esta década está viendo la maduración y establecimiento de nuevos esquemas de financiamiento y creación colectiva en el que una película puede ser producida por cientos de personas, una editorial puede subir todo su catálogo a Internet para su descarga digital y a su vez continuar vendiendo libros impresos, y grupos musicales pueden apostar por ser parte de netlabels que utilizan licencias Creative Commons para difundir su trabajo.


Internet ha permitido la utilización de herramientas que facilitan el intercambio cultural y de conocimientos, y ha propiciado un serio debate en torno a los Derechos de Autor y al manejo que de estos ha hecho la industria de creación de contenidos, cuestionándonos varias cosas: ¿Se puede cambiar el modelo actual y beneficiar al creador y no a la Industria? ¿Están los consumidores preparados para adentrarse en otro tipo de contenidos? ¿Están dispuestos los creadores a reservarse solo algunos derechos de explotación? ¿Qué tanto seguirá permitiendo la sociedad que la industria modifique a su conveniencia las leyes? ¿Está dispuesta la industria a adoptar nuevos esquemas y perder parte de sus privilegios en favor del crecimiento de la cultura?

 

*Texto bajo Licencia CC by-sa

*Artículo original: http://www.telecapita.org/home/index.php?option=com_content&view=article&id=11&Itemid=1

 


 

Convocatoria

Cambalaches

Comunidad

Filosofia libre

Compartiendo experiencias por una cultura libre

Sharing experiences on a free culture

Cambalache, 2012

Move Commons Sin ánimo de lucro, Reproducible, Reinforcing the Town/community/society Commons, Horizontal